Escuela de Nutrición y Dietética: sus primeros doctores

el 29 enero, 2013 en Noticias

El logro del profesor Valenzuela, así como en la relevancia del tema de investigación y su aporte a la salud, radica en que se convierte en uno de los dos doctores con que cuenta la Escuela de Nutrición y Dietética; el otro es el profesor Fabián Vásquez. La tesis fue financiada por un proyecto Fondecyt; su directora fue la doctora Gladys Tapia y la codirectora fue la doctora Virginia Fernández, ambas del Programa de Farmacología Molecular y Clínica del ICBM. Los primeros resultados ya fueron publicados en la prestigiosa revista Plos One.

¿A qué se debe el incremento en este tipo de posgrado?

Se debe al compromiso de la escuela por aumentar el proceso de formación al más alto nivel. Esto nos permite cimentar una línea de investigación que es la gran diferencia entre la U. de Chile y el resto de las universidades. Incluso, en dos o tres años nuestra unidad debiera contar con tres doctorados más, pues para ella es fundamental con una base de investigadores en determinadas líneas que son prioritarias para la salud pública del país.

La tesis de doctorado del profesor Valenzuela se orientó a evaluar si la administración oral de ácidos grados omega 3 de origen marino permitía, en el modelo in vivo, prevenir la esteatosis hepática y todas las alteraciones asociadas, como la inflamación, el estrés oxidativo y la resistencia a la insulina.

“Pudimos demostrar nuestra hipótesis, referida a que la administración de estos ácidos grasos permiten prevenir en forma significativa todas las alteraciones que se observan en la obesidad. Es decir, no existe hígado graso, insulino resistencia, inflamación ni estrés oxidativo: se logra una protección importante”.

Su interés en el tema de los lípidos, señala, ha representado una línea de investigación en sui carrera: “Tanto mi magister como este doctorado fueron en esa dirección, es decir, el estudio de las grasas y aceites, y su efecto en la nutrición de las personas para la prevención de enfermedades, pero también en el desarrollo y el beneficio del ser humano”.

¿A qué se deben estos beneficios?

Generalmente las personas tienen una percepción negativa de las grasas, y eso no es tan así; los lípidos son esenciales para el ser humano. Necesitamos consumir grasas y aceites siempre. Por ejemplo, la piel estructuralmente se conforma de lípidos; más del 60 % del peso seco del cerebro es lípido, el sistema inmune tienen un componente de lípido importante y el tejido adiposo está diseñado como reserva en condiciones de hambruna. Lo que pasa es que, como tenemos en el país un problema importante de sobrepeso y obesidad, se cree inmediatamente que las grasas como aportan muchas calorías no hay que ingerirlas, y eso es un error. El tema es que se consume en exceso, lo que genera enfermedades cardiovasculares, diabetes o hipertensión.

Por tal razón, mi tesis de doctorado fue orientada a la prevención y tratamiento de estas enfermedades, a través de intervenciones nutricionales centradas en los lípidos y, en este caso, en el omega 3. Para todas estas patologías crónicas no trasmisibles, estos ácidos grasos han demostrados ser bastante eficientes.

¿Cuáles son los próximos desafíos?

Continuar estudiando los efectos saludables de estos ácidos grasos y dar el salto ahora en humanos, para analizar si la administración de omega 3, en conjunto con otros lípidos, puede ayudar a ser parte del tratamiento de la enfermedad por hígado graso y todas las alteraciones del síndrome metabólico en niños y adultos.

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